
Todo comenzó cuando me excomulgaron. Descubrí que no se necesita hacer mucho para que la Iglesia te dé una patada en el culo y te echen del paraíso antes de conocerlo. En mi defensa, yo solo estaba jugando.
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Todo comenzó cuando me excomulgaron. Descubrí que no se necesita hacer mucho para que la Iglesia te dé una patada en el culo y te echen del paraíso antes de conocerlo. En mi defensa, yo solo estaba jugando.
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